jueves, 4 de marzo de 2010

Un muro que puede romperse


A veces lo único que hace falta para destruir tu muro es una simple situación. Tan simple como ver a esa persona y no decir ni "Hola" ni "Adiós". Comprovar que, por mucho que te digas a ti misma que todo a pasado, te das cuenta que no, que sigue ahí dentro. Escuchar otra vez esa vocecilla que te dice: "¿Crees que lo has olvidado con rapidez? Te equivocas. Todo sigue estando aquí dentro, por mucho que quieras engañarte".

Descubrir que de nada sirvió hacerse la fuerte, que de nada sirvió decirte a ti misma cada mañana "Hoy todo irá mejor, ya estás curada". No. Tres segundos bastan para tirar todo eso por tierra, para demostrar que nunca es suficiente. Parar abrir la herida de nuevo.

lunes, 16 de marzo de 2009

Desenvuelvo un bombón de chocolate
mmm… de recuerda a ti.
Esa fina capa de trufa, amarga
como alguna de las palabras que sueltas
en tus días de “pie izquierdo”.
A medida que voy llegando al corazón
descubro que ese bombón no es tan amargo como pensaba,
tiene ese toquecito de dulzura
que tanto me hace perder el sentido.

sábado, 7 de febrero de 2009

Me gustaría...


-Me gustaría poder tocar tú cara cada día al despertar,
notar que cuando me doy la vuelta estas ahí.
-Me gustaría poder coger tu mano cuando voy a tu lado por la calle, que todo el mundo viera que soy tuya.
-Me gustaría seguir con un dedo cada parte de tu rostro
hasta aprendérmelo de memoria.
-Me gustaría besarte cada vez que te veo
y que me besaras cuando nos despidiéramos.
-Me gustaría confesarte lo que siento por ti,
me gustaría decirte "Te quiero".

martes, 9 de septiembre de 2008




Perdida en un lugar que no es el mío.

En una civilización totalmente diferente

desconocida, que me asusta.

Deseando compartir mi eternidad con alguien,

buscando con quién hablar en éste embrollo de lenguas.


martes, 24 de junio de 2008


Y es como si todavía
tuviera la fe de volver a levantarse,
de poder arrastrar
aquellos vestidos que tanto pesaban.
Pero lo que de verdad no sabía
es que era el peso de los vestidos
lo que no dejaba que se levantara.
Uno sólo era el que hacía
que cada día se hundiera más,
arrastrando al pozo
todo sueño, objetivo y fin.

lunes, 19 de mayo de 2008


¿Y por qué tengo yo que desaparecer?
¿Por qué tengo que dejarlo todo atrás?
¿Por qué he de hacer lo que he de hacer y no dejarme llevar por una vez?
¿Por qué tengo que girar la vista para no tener que ver nada?
¿Por qué he de hacer como si en realidad no me importara?
¿Por qué me molesto en ser yo misma?

Querría volver a ponerme la máscara,
aparentar ser lo que no soy,
abstenerme de la realidad
que me golpea y me rompe,
hacer ojos ciegos a lo que de verdad hay...

Quiero volver a encerrarme en esa cajita
donde sé que sólo estoy yo y la oscuridad que me rodea,
donde sé que nada me hará daño.

Borrarlo todo y no empezar nunca de cero.